{"id":407,"date":"2025-04-14T08:05:39","date_gmt":"2025-04-14T11:05:39","guid":{"rendered":"https:\/\/vulci.ar\/?p=407"},"modified":"2025-05-12T22:47:30","modified_gmt":"2025-05-13T01:47:30","slug":"milei-y-la-gran-paradoja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vulci.ar\/?p=407","title":{"rendered":"Milei y la Gran Paradoja"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Mario Kiektik<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"559\" src=\"https:\/\/vulci.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/farsa-1024x559.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-408\" style=\"width:518px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/vulci.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/farsa-1024x559.png 1024w, https:\/\/vulci.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/farsa-300x164.png 300w, https:\/\/vulci.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/farsa-768x419.png 768w, https:\/\/vulci.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/farsa.png 1408w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Javier Milei funciona como un <strong>sism\u00f3grafo humano<\/strong>, captando al mismo tiempo los estertores de un orden que se desmorona y los espasmos de algo nuevo que intenta nacer entre los escombros.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>La imagen perfecta ser\u00eda ese roble centenario, s\u00edmbolo de estabilidad por generaciones, que ahora se pudre en pie mientras un ecosistema de oportunistas &#8211; desde hongos alucin\u00f3genos hasta influencers digitales &#8211; se alimenta de sus restos. Este es el paisaje pol\u00edtico que nos toca habitar: un interregno ca\u00f3tico donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer.<\/p>\n\n\n\n<p>La CGT, los grandes medios y los partidos tradicionales representan la tragicomedia de quienes <strong>llegaron tarde a su propia revoluci\u00f3n<\/strong>. Son como esos personajes que siguen consultando enciclopedias mientras arde la biblioteca. Sus l\u00edderes, entrenados para mandar en un mundo vertical y predecible, hojean manuales obsoletos mientras el piso se les mueve bajo los pies. Las protestas ya no se organizan en plazas sino en grupos de Telegram; los trabajadores intercambiaron sus banderas por apps de delivery y billeteras crypto; y lo que antes llam\u00e1bamos &#8220;militancia&#8221; ahora se disfraza de personal branding, ya sea vendiendo cursos de libertad financiera en Instagram o suscripciones en OnlyFans.<\/p>\n\n\n\n<p>El broadcasting del siglo XX, ese meg\u00e1fono unidireccional que nos dec\u00eda qu\u00e9 pensar, estall\u00f3 en mil pedazos. Hoy TikTok, YouTube y X (el ex-Twitter para nost\u00e1lgicos) son los fragmentos de un jarr\u00f3n roto que todos pretenden reconstruir, pero con algoritmos en lugar de pegamento. Milei, al igual que Trump o Bolsonaro, entendi\u00f3 las nuevas reglas del juego: los votos se cosechan en likes, los debates son clips virales, y la pol\u00edtica se hace en las redes sociales mientras el Congreso se convierte en un teatro para turistas. Mientras China perfecciona su dictadura digital, aqu\u00ed seguimos discutiendo si el d\u00f3lar a $1.500 es &#8220;especulaci\u00f3n&#8221; o &#8220;realidad econ\u00f3mica&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mundo laboral, los sindicatos se han convertido en museos de s\u00ed mismos, vitrinas que exhiben consignas de los 70 mientras sus afiliados navegan aguas m\u00e1s turbulentas. La disyuntiva ya no es entre empleo estable y precario, sino <strong>entre un salario retro o monetizar el propio &#8220;engagement&#8221;<\/strong> en plataformas de redes. El trabajador moderno ejerce un multitasking carnavalesco: repartidor por la ma\u00f1ana, coach libertario por la tarde, mesero los fines de semana. El Estado, ese padre maltratado y en bancarrota, ya no da empleo ni protecci\u00f3n. Las burocracias peronistas, esas terceras, cuartas y quintas l\u00edneas que viv\u00edan de repartir planes sociales, ven c\u00f3mo su Ponzi se esfuma en un pa\u00eds que agot\u00f3 hasta el \u00faltimo espejismo &#8220;redistributivo&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>El transe\u00fante urbano, entre la desesperaci\u00f3n y el ingenio, inventa trabajos que superan la ficci\u00f3n dist\u00f3pica: content creators de teor\u00eda monetaria, mineros de cripto en cybercaf\u00e9s, traductores de odio pol\u00edtico a memes virales. Todo cambia, aparentemente, pero atr\u00e1s, en la cocina, la elite ejecuta su rutina gimn\u00e1stica habitual: los mismos actores con nuevos disfraces digitales, la misma desigualdad (el c\u00e9lebre &#8220;GINI&#8221;) persistente como una mala hierba, los mismos pobres que siguen siendo pobres, aunque ahora con smartphones para so\u00f1ar con convertirse en streamers exitosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las generaciones navegan este tsunami a su manera, no les queda otra. Los mayores coleccionan escombros de su mundo naufragado. Los j\u00f3venes tratan de mantenerse a flote entre la precariedad y la ilusi\u00f3n de autonom\u00eda. Y el \u00f3rgano social, aunque tose y cojea, no se cae: simplemente muta para preservar lo esencial. Lo \u00fanico cierto en esta cl\u00ednica psiqui\u00e1trica abandonada es la incertidumbre. Las estructuras podridas colapsan, pero <strong>la desigualdad sigue omnipresente e intacta<\/strong>. El &#8220;cambio&#8221; se ha convertido en el producto mejor envasado de nuestra \u00e9poca: todos creen estar revolucionando algo, mientras el mercado los convierte en datos, los algoritmos en c\u00f3mplices, y la historia en un bucle tragic\u00f3mico que se repite con mejores efectos especiales. <\/p>\n\n\n\n<p>Al final, como en toda buena farsa, el tel\u00f3n nunca cae del todo. Simplemente cambia una parte del escenario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mario Kiektik Javier Milei funciona como un sism\u00f3grafo humano, captando al mismo tiempo los estertores de un orden que se desmorona y los espasmos de algo nuevo que intenta nacer entre los escombros.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-407","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vulci.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vulci.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vulci.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vulci.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vulci.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=407"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/vulci.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/407\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":414,"href":"https:\/\/vulci.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/407\/revisions\/414"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vulci.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vulci.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vulci.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}